Hemos dado formas voluptuosas para iluminar el espacio.

La lámpara Domine redunda en un juego de contrarios, el organicismo y la geometría, que se equilibran hasta ofrecer un objeto bello y funcional. Su contorno presenta dos caras, la que se ofrece a la vista, redonda y voluptuosa, y otra, de espaldas, funcional, que sigue la superficie plana de la pared. Además de ese concepto formal, la lámpara cumple con su principal cometido: dar buena luz.