Renovamos, actualizamos y aportamos nuevos significados al símbolo de un compromiso político.

Después de una larga etapa influida por el espíritu y el carisma de Olof Palme, el partido socialista sueco necesita renovar su proyecto político y sus órganos de gobierno. Una mujer, Mona Sahlin, lidera y preside esta nueva etapa y encarga a Estudio Mariscal el rediseño del símbolo socialista que debe identificar el nuevo posicionamiento del partido. El rol de la marca en este contexto juega un papel fundamental porque debe sintetizar las aspiraciones de este cambio político y generacional, y además debe servir como elemento integrador de toda la militancia. 
La solución gráfica desarrollada despoja al antiguo símbolo de cualquier elemento que sugiera agresividad o enfrentamiento. Eliminamos el puño y trazamos una rosa con los pétalos abiertos por donde penetra la luz. La flor deriva en una cara sonriente como señal de compromiso. Pocos meses después ganan las elecciones generales.
Hoy la sonrisa del partido socialista sueco es el símbolo que une las emociones de millones de personas en un proyecto común con renovados valores.